Carúpano.- Trabajar durante 30 días en nuestro país significa recibir mínimamente la cantidad de cinco millones de bolívares, lo que alcanzaría con mucha suerte,  para comprar un cartón de huevos.

Existe una inflación galopante que se “traga” cualquier cantidad de bolívares en horas. Por esa razón, usted va en la mañana a la panadería y pregunta el precio de un pan campesino y le dicen 700  mil bolívares, no lo compra, va en la misma tarde y lo sorprenden los empleados del local con el precio del mismo pan por un millón trescientos mil bolívares.

La situación es de verdadera angustia, las personas caminan de un sitio a otro buscando ahorrar algo de dinero, adquieren productos de baja calidad como el caso de harinas de maíz artesanales, aceites en “bolsitas”, entre otros productos, para poder rendir el poco dinero que reciben.

“Un cartón de huevos” tiene precio de cuatro millones ochocientos, cinco millones, incluso algunos expendedores lo tienen en seis millones con los llamados “puntos de ventas”.

¡¡P’a que más!!! Diría el célebre cómico rochelero Honorio Torrealba, al momento de estar al frente del comerciante con el propósito de adquirir el tradicional alimento, que antes acompañaba las llamadas tortillas, el perico revuelto, o cualquier otro preparativo que hacían manos expertas de nuestras amas de casa.

El humor del venezolano se ha hecho sentir, muchos dicen: “será que las gallinas están poniendo los huevos en las clínicas mediante cesáreas”, aunque la cosa no está para chistes, no da risa que la gran mayoría nos encontremos “contra la pared”, porque las autoridades del gobierno no aplican ninguna medida que enfrente el problema, y porque además, algunas personas encontraron la forma fácil de hacer dinero, puesto que se trata de la comida diaria, y entonces ¿o lo compras o te mueres de hambre?

Cinco millones de bolívares que es el total el sueldo incluyendo el cesta tickets, le alcanza al trabajador únicamente para un “cartón de huevos”, esa familia no se baña, no paga pasaje, ¿y cómo compran la margarina?, ¿Y con qué compran la harina de maíz?, ¿Y el arroz?

Estamos viendo muchas personas flacas, enfermas, de mal humor, sólo clamando a Dios que ilumine y bendiga a nuestra querida Venezuela. Ya no se trata de chavismo ni de oposición, la gente está comprendiendo que vivimos una terrible crisis, el hambre no tiene color político, ojalá quienes tengan responsabilidad y poder para tomar medidas que ayuden a solventar el problema las tomen, pero eso sí urgentemente. / Redacción Pedro Ramírez / saturnopu@gmail.com 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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