****El alemán aumenta a ocho puntos su ventaja en el Mundial frente al líder de Mercedes, relegado a la decimoctava posición en la primera vuelta.

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Seis años después, Ferrari volvió a conquistar Silverstone, territorio predilecto de Mercedes durante la era híbrida. El triunfo de Sebastian Vettel, cuarto de 2018 para igualar los 51 de Alain Prost, afianza su liderato en el Mundial frente a Lewis Hamilton, víctima de un incidente con Kimi Raikkonen tras una pésima salida. Relegado al decimoctavo puesto, el británico pudo al menos minimizar los daños en la meta, por delante del hierático finlandés. La otra remontada del domingo llevó la firma de Fernando Alonso, con un magnífico octavo puesto.

Hamilton, iracundo, escocido como hace tiempo, se saltó la protocolaria entrevista tras la bandera a cuadros. No podía creer que este domingo se escaparan más puntos ante Vettel, ahora con ocho de margen. El pulso de los últimos 11 giros, con los bólidos rojos intercalados entre las Flechas de Plata, fue una de esas imágenes por las que recordaremos este campeonato. Ferrari, con neumáticos blandos frescos, asediaba a Mercedes, con gomas intermedias desgastadas.

Bottas, como en Shanghai, cedió ante Vettel en la vuelta 47 porque su calzado no aguantó más. La maniobra por el interior de la curva 6 dejó escaso margen a la duda. Incluso Raikkonen osaba meter el morro a Hamilton. Era un pulso apasionante en la pugna por la corona. El vigente campeón debió ceder. Y vaya carita que gastaba en la meta.

El precedente de Francia

Todo le había venido a contramano desde el arranque, cuando fue sobrepasado por Vettel en la tercera curva queda fuera de pista, tras un toque con la rueda delantera izquierda de Raikkonen. Castigo inmediato de 10 segundos para el finlandés, justo el doble que el impuesto a Vettel hace dos semanas en Paul Ricard por un episodio similar con Bottas. La habitual retahíla lastimera de Lewis, relegado nada menos que al penúltimo puesto, con presuntos daños en el W08 que nunca llegaron a confirmarse.

De hecho, en la sexta vuelta ya había alcanzado la zona de puntos. “Estás haciendo un gran trabajo. Algunos coches por delante de ti están sufriendo”, le felicitaron por la radio. Un ritmo apabullante, con 1:32 sostenidos, pese a la degradación de las gomas blandas. Justo en el ecuador del Gran Premio, cuando aún perdía 26 segundos respecto al liderato de Vettel, Mercedes le colocó los intermedios para llegar a la meta. Sus tiempos aún eran mejores (1:31.5).

Parecía imperar la estrategia de única parada hasta que en el giro 31 Daniel Ricciardo entró por segunda vez. Aún restaba lo más importante, precipitado por el accidente de Marcus Ericcson, que mantuvo demasiado tiempo abierto el DRS en la curva 1. La entrada del safety car reunió el pelotón y llegaron de nuevo los lamentos lastimeros de Hamilton. “No hay modo de que pueda competir con neumáticos nuevos”: Pronto le replicaron: “Eres el más rápido en pista”. Con 15 vueltas por delante, nadie podía aventurar el desenlace.

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